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lunes, 1 de abril de 2013

Margallo está que trina


En mi última entrada subrayaba la sensibilidad del PSOE de Andalucía para con la convivencia de los ciudadanos de fuera y dentro de la verja. Un mensaje de armonía y buena vecindad que ha vuelto provocar sarpullido en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores español. En la cancillería hispana no quieren oír ni hablar de entendimiento, prefieren el palo y tentetieso tan característico en lo que se refiere a Gibraltar. El discurso de Mario Jiménez, número dos de los socialistas andaluces, ha sentado peor que un dolor de muelas. Una visita que coincidía en el tiempo con la aprobación por parte del Parlamento regional de una iniciativa para normalizar las relaciones e impulsar el foro tripartito. El ministro Margallo está que trina y desde su departamento se está intoxicando en círculos políticos y diplomáticos sobre la existencia de un movimiento progibraltareño en la izquierda española. No tardará mucho en sacar el espantajo de la alta traición a España. La ultraderecha lo está jaleando.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Juicio del Divina Providencia


Coincide el primer aniversario del conflicto entre Gibraltar y los pescadores españoles con la celebración de la vista oral del juicio contra el patrón del barco Divina Pastora. La sesión en la Corte de Justicia de la Roca está fijada para el viernes de esta semana mientras el Gobierno español se afana en pedir que se posponga su celebración acogiéndose a la nueva norma que Fabian Picardo quiere aplicar para la extracción pesquera en su litoral. Pese a que al patrón Francisco Gómez se le imputa una batería de cargos (conducción temeraria de embarcación, desobediencia a la autoridad y pescar con artes ilegales) que pueden acabar en condena de prisión, Gibraltar tiene una oportunidad de dar una lección al Gobierno vecino cerrando el caso sin castigo. No sé si la necesaria separación de poderes que nos enseñó Montesquieu deja margen para que el gabinete de Picardo influya o no en el fallo final. Para la buena vecindad y la imprescindible colaboración a ambos lados de la verja lo mejor sería la ausencia de sanción y retomar el diálogo. Estamos condenados a entendernos (aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores español no tenga esa concepto en su diccionario).