domingo, 24 de febrero de 2013

Nueva oposición


Leo una entrevista en Europa Sur al nuevo líder de la oposición, el conservador Daniel Feetham. Tiene buena planta pero le hace falta algo de estilismo. ¿Nadie le ha dicho que rayas y cuadros no combinan bien? Frivolidades aparte, es loable su entereza después de haber sufrido una agresión que a punto estuvo de costarle la vida. De bien nacido es ser agradecido, dice el refrán español, y Feetham tiene palabras para su antecesor y mentor, Peter Caruana, ministro principal hasta las elecciones de 2011. Pretende abrir su partido (GSD, Gibraltar Social Democrats) a la sociedad, darle voz a la ciudadanía en la conformación de las propuestas políticas, una decisión acorde a los tiempos de una política más horizontal y menos jerárquica.

Alabo la valentía de criticar la ruptura unilateral del acuerdo de pesca de 1999: sólo ha servido para alimentar el ego patriótico del Gobierno español del PP y, por su testarudez, el actual primer ministro Fabian Picardo ha perdido eventuales aliados y ha enquistado un conflicto que se tenía que haber resuelto desde el principio con diálogo y no con bravatas de dentro o de fuera de Gibraltar. Como no puede dejar de mirar a su parroquia, reparte cera a un lado y otro de la verja. Bien que se merece el Ejecutivo de Rajoy una severa crítica, su actitud hostil no favorece ni la cooperación ni el entendimiento. Sin embargo, no se puede caer en el error que se critica. No es ningún descubrimiento que el PP siempre usa y tensa las relaciones con Gibraltar desde un españolismo rancio. Lo que no hay es que caer en la trampa, tampoco en la ingenuidad de poner la otra mejilla. Los políticos gibraltareños han de elaborar un mensaje nuevo donde el victimismo no sea el principal (y casi único) argumento. Los intereses están dentro pero se vive también fuera. Una gestión compleja que hay que afrontar con una nueva mirada.

Link de la entrevista de Europa Sur:

sábado, 23 de febrero de 2013

Viviendo en la frontera


Desde este rincón del sur de Europa todo se ve distinto. Me siento alejado de la metrópoli. También del patriotismo de hojalata del Gobierno de España (especialmente insoportable cuando en la Moncloa está un presidente de derechas). Sin embargo, empatizo con mis vecinos del otro lado de la verja. Comparto vivencias, inquietudes y anhelos de este espacio fronterizo. Nos une mucho más que nos separa. Tan cerca y a veces tan lejos por los avatares de una acción política más pensada en la soberanía, en las demostraciones de fuerza y testosterona, que en el bienestar de las personas. Pongo en marcha este blog para, dentro de mis limitadísimas posibilidades, favorecer la cooperación, tender puentes, construir un camino conjunto. Una voz independiente y libre sin más ataduras que las que exige el debido respeto y la buena educación.