Parece que el ministro español de Asuntos Exteriores está harto de sufrir en silencio unas particulares 'hemorroides'. El diario El Mundo se hace eco del malestar existente en la cancillería hispana por las relaciones de los alcaldes del PSOE de la comarca con el gobierno de Gibraltar. El ministro Margallo ha estallado y ha decidido airear su irritación (actitud muy poco compatible con el sigilo diplomático). Lo que avanzaba hace unos días El Confidencial Digital ha pasado a unos de los periódicos con más influencia en el nacionalismo rancio español. Lo que le faltaba al irritado Ministerio es que al marco de buenas relaciones con Picardo de la alcaldesa de La Línea, Gema Araújo, se sumara su colega de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix. El hombre fuerte del Partido Popular en la zona, José Ignacio Landaluce, también regidor de Algeciras, acusa entre líneas a los socialistas de romper la unidad, o lo que es lo mismo: de traición. Qué grandilocuente y exagerado es el pensamiento conservador en España! Quizá lo más inteligente sea cooperar y encontrar posibilidades de empleo y desarrollo económico a ambos lados de la verja. Todo lo demás son batallitas para la galería, pataletas que no dan de comer.

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